El Imperio de Alejandro Magno (336-323)

Carácter y obra de Alejandro

En cuanto a sus dotes de general, imposible regatearle los méritos que latradición le atribuye. Sus grandes victorias lo revelan como un consumado maestro en la táctica, y la organización que hacía posibles tales victorias prueba su dominio de la estrategia.

Respecto a sus dotes de estadista es menos fácil juzgarlo. Era un gran conquistador, pero tal vez no acertaba a consolidar sus conquistas.

Le corresponde el mérito de haber abierto para el Occidente las puertas del oriente y haber franqueado el camino al ensanche de la civilización griega. Y aunque la unidad de su imperio se derrumbó en un instante, las ciudades que fundó perduraron como avanzadas del helenismo, manteniendo vivas las influencias griegas y la lengua griega hasta los confines del mundo.

Su concepción de la “homonoia” o unidad fundamental de la raza humana, a la que quiso agrupar en un Estado universal, es una concepción de inmensa trascendencia. Supera la visión política de su maestro Aristóteles. Seduce a los filósofos estoicos. Prepara el Cristianismo.

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